A ciegas, la nueva apuesta de Netflix sobre el fin de la humanidad

Unas imágenes idílicas de un bosque cruzado por un río, una voz en off advirtiendo que es imposible cruzar el río con niños y una seria Sandra Bullock dándoles una arenga propia de militares a dos pequeños; advirtiéndoles que va a ser duro cruzar el río, pero que no se quiten la venda porque pueden morir.

Así de dura empieza la nueva apuesta de Netflix sobre el género apocalíptico. Una película que a base de idas y venidas nos explica la historia de Maloire, una mujer embarazada, que debe evolucionar emocionalmente a marchas forzadas para sobrevivir a unos “entes” que, si los miras, hacen que te suicides inmediatamente.

Nos ponen en antecedentes de la tragedia con unas imágenes de unos informativos, pero dando a entender que la amenaza no ocurre en el país, hasta que de pronto, sin mucha explicación, se desata la tragedia a un ritmo vertiginoso.

Huyendo de lo que viene encima, todos los protagonistas acaban en la misma casa. Todos aceptan sin dudarlo la amenaza a la que están sometidos y, sin saber muy bien como, están totalmente seguros de que solo tapando las ventanas y no mirando fuera están a salvo. La convivencia fluye, aceptándose unos a otros a pesar de sus diferentes personalidades y confiando sin problema. Todo muy rápido desde mi punto de vista, sin dramatismos innecesarios, ni llantos, ni gritos ni malos rollos…

Poco a poco la película nos explica en que consiste la amenaza, quiénes la padecen y quiénes salen indemnes (parece ser que a la gente algo «desequilibrada», no les afectan lo más mínimo esos entes, como mucho los ponen un poco más neuróticos).

La historia avanza en el tiempo con varias muertes, situaciones tensas y agobios varios (sin excesivo dolor), hasta llegar al punto de partida. Esa charla de Maloire a los dos peques… en busca de la salvación.

Como sus predecesoras en el mismo campo, El incidente y Un lugar tranquilo, que personalmente no me emocionaron demasiado, esta película hace su papel y no del todo mal.

Entretiene, genera tensión, pena, lástima… pero sin demasiadas repercusiones. Recomendable, pero no memorable.

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