¿Quién fue Agnès Varda? – Referente del cine feminista

«No soy una leyenda, estoy viva»

Agnès Verda, Festival Internacional de Cine de Berlín 2019.

El pasado 29 de marzo fallecía en París la directora, fotógrafa y artista visual francesa Agnès Varda, un referente de las mujeres en el cine.

Nació como Arlette Varda el 30 de mayo de 1928 (un año antes de que se celebrara la primera gala de los Oscar), en Ixelles (Bélgica), hija de padre griego y madre francesa. Cuando ella era adolescente se establecieron en Sète (Francia), país en el que siguió viviendo hasta su muerte el pasado 29 de marzo. Estudió fotografía en la École des Beaux – Arte (Escuela de bellas artes francesa), establecida en Paris.

Durante su infancia en Sète conoció a una amiga que acabaría siendo esposa de Jean Vilar, un comediante y director de teatro francés, este último le ofreció un trabajo como fotógrafa en el Teatro Nacional del Pueblo, que luego dirigiría.

No fue hasta 1954, con 26 años, que realizo su primer largometraje, La Pointe Courte, estrenado en 1955. Dicho largometraje habla sobre un hombre que decide volver a su país natal a pasar unas vacaciones, concretamente a “La Pointe Courte”, distrito de Sète. A este viaje se le une su esposa que más tarde anuncia su intención de divorciarse; la cinta narra un viaje introspectivo lleno de miedos y dura normalidad de un pueblo. Fue interpretado por Philippe Noiret y Silvia Manfort, y editado por Alain Resnais. La Revue belge du cinéma escribió:

“Todo el nuevo cine está germinado en La Pointe Courte, película filmada en 35 mm, con recursos improvisados. Fuera del circuito económico tradicional. […] Crónica neorrealista de un pueblo de pescadores y el dialogo una pareja que hace balance de su vida. Todas las características de la joven escuela de cine se encuentran en La Pointe Short y Alain Resnais, quien fue el editor, nunca ha ocultado la influencia que esta película ha tenido sobre él.”

En 1961, dirigió Cléo de 5 a 7, una película sobre una hermosa cantante que deambula por París, creyendo que está enferma de muerte. Más tarde esa misma década dirigió Les Crétures, un film de 1966 que explica como un novelista francés descubre que tiene el poder de actuar sobre los demás, y Le Bonheur, estrenada en 1965 historia habla sobre como un carpintero casado y con hijos conoce y se enamora de Emelie. Estás cintas la convirtieron en una de las primeras representantes del cine joven francés. Entre estas películas dirigió diversos documentales cortos, especialidad que no dejaría de realizar hasta su muerte en 2019.

Entre el 1968 y 1970, estuvo viviendo en Los Ángeles, donde dirigió una película “hippie” de Hollywood llamada Lions Love. De vuelta a Francia filmó una película feminista llamada una canta, la otra no, cuya sinopsis es la siguiente: “Entre 1962 y 1976, la amistad entre dos mujeres jóvenes hizo posible la crónica del feminismo y los derechos de las mujeres.” Fue una de las mujeres que firmó en 1971 el manifiesto de 343 en Francia, un tratado que la podía haber llevado a la cárcel en esa época (dicho manifiesto era una petición que pedía un aborto legal y gratuito, que en aquel momento era ilegal en Francia).

Entre el 1979 y el 1981 se volvió a instalar en Los Ángeles, y realizó su aclamado documental sobre murales llamado Paredes (1982) y Documenteur (1981), una ficción inspirada en una etapa de su vida en Venecia.

Tuvo un paso profesional por Venecia en 1983 siendo jurado de largometrajes en la 40 edición del Festival de Venecia, y en 1985 ganó el Golden Lion en el Festival de Venecia por su película Sans toit ni loi una película protagonizada por Sandrine Bonnaire cuenta el réquiem de Mona, una adolescente vagabunda que es encontrada muerta, mostrando en flashback sus últimos meses de vida, su desarraigo social y sus relaciones con la gente que conoció. Sus siguientes películas de ficción fueron Jane B. de Agnès V. y Kung-Fu Master, también conocida como Little Love.

Después de la muerte de su marido, en octubre de 1990, ella le rinde homenaje con tres cintas; una película de ficción (Jacquot de Nantes) y dos documentales (Las chicas tenían 25 años y Jacques Demy’s Universe).

En 1995, 100 años después de que se inventará el cine, decide rendirle homenaje con el apoyo de varias estrellas, creó Les Cent et Une Nuits de Simon Cinéma, una fantasía hecha de guiños y referencias al cine, que no tuvo el éxito esperado.

En el 2000, realiza el documental Glaneurs y Glaneuse, que fue muy bien recibido por el público y la crítica, del cual realizó una secuela llamada Deux ans après, en el 2002.

 La Cinémathèque québécoise le rindió homenaje en 2005, con una retrospectiva cinematográfica y una exposición fotográfica.

En 2007, en honor a Jean Vilar, quien le dio su primer trabajo como fotógrafa, realizó una exposición con sus fotos en el Festival de Aviñon.

Un año más tarde estrenó un documental autobiográfico llamado Las playas de Agnès, que le otorgaron un premio César a Mejor película documental en la trigésima cuarta edición de los premios César (el equivalente al Oscar en Francia).

Durante los siguientes años Agnès Varda fue recibiendo premios honorificos a toda su carrera cinematográfica, en 2009 el premio de honor Henri-Langlois, el Leopardo de honor en el sexagésimo séptimo Festival Internacional de Cine de Locarno, en 2015 el premio de honor del festival de Cannes, en 2016 el museo de Ixelles (lugar donde nació) organiza una exposición en su honor…

Murió en su casa, rue Daguerre en París, a la edad de 90 años, en la noche del 28 de marzo al 29 de marzo de 2019, como consecuencia de un cáncer.

Esta biografía se intenta alejar lo máximo posible de su etapa personal y se omiten pasajes como sus hijos o sus relaciones sentimentales.

Deja un comentario