La Naranja Mecánica, LA OBRA MAESTRA

Ayer por la noche videe por enésima vez esta gran película de Stanley Kubrick, actualmente estoy en proceso de lectura de la novela homónima en la que se inspiró, de Anthony Burgess. Siempre que conozco a alguien siento la necesidad de saber si ha videado esta increíble película, y si la respuesta es negativa suelo insistir en que la debe ver antes de morir. Es una de las pocas cintas a las que he puesto el diez, pero en mi opinión merecido.

La historia explica la vida del joven y alocado Alex (con quien comparto nombre, pero no actitudes) y sus peripecias, que las vive junto a sus Drugos (amigos en lenguaje Nadsat), sesiones de ultraviolencia, violaciones en grupo y robos entre otras de las perlas a las que se dedican. No hace falta conocer más del argumento antes de verla, porque a primera lectura te será inevitable odiar a este grupo de sádicos, pero una vez vista la película entenderás (o no) todo el arte que hay detrás de la ultraviolencia.

La película ha llevado siempre el debate con ella, fue censurada en varios países y muchos la nombraron como una aberración que incitaba a los jóvenes a comportarse así. Aunque conocido esto, no es mi intención hablar sobre toda la polémica que hay detrás, sino de todas las maravillas que esconde.

Me fascina conocer historias sobre utopías y distopías, en la literatura y en el cine. Mi novela favorita es 1984, y creo que eso no podrá ser superado jamás, pero si tengo que hablar de cine, La Naranja Mecánica se lleva la palma, si bien leyendo el libro estoy descubriendo una pequeña ampliación de la película, no creo que pueda superar a su adaptación cinematográfica. La forma de representar ese mundo en el que vive Alex es perfecta, los escenarios llenos de color a la vez que sucios, las escenas de ultraviolencia tan bien filmadas, el sadismo con el que es representado el protagonista e incluso referencias al lenguaje Nadsat que no se hacen difíciles de entender (aclarar que la novela esta escrita con este lenguaje y su lectura a veces puede hacerse difícil).

La narrativa en la cinta esta cogida del libro y adaptada perfectamente, como el protagonista cuenta su historia y sus famosos “Oh hermanos míos” al espectador, hace como si fuera una anécdota que te esta contando el propio Alex.

Y tras tanta perfección hay escondida una pequeña reflexión. Puede ser interpretada de miles de maneras, yo personalmente, veo dos críticas muy destacables; la primera es la no existencia del Karma o la justicia divina, y es que como leí en algún foro millennial de Internet, “Al León no le importa si eres vegetariano, si tiene hambre te comerá”, en la película vemos como a Alex siendo “el malo” las cosas le van bien, y cuando se vuelve el bueno, todo lo que hizo en su vida anterior le vuelve, y una vez vuelve a ser “el malo” todo parece regresar a su normalidad. La otra gran reflexión esta evocada al control mental, el adoctrinamiento y la lobotomía, en miles de post tenemos explicado este método, por eso, no perderé el tiempo en resumirlo.

El famoso capítulo final que fue eliminado tanto de la versión del libro estadounidense, como de la película de Kubrick, no tiene el menor interés. Explica como Alex madura y acaba siendo lo que se espera de él. Capitulo que busca cerrar la historia de forma redonda, y porque no decirlo, destrozar parte de la misma.

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