Stranger Things 3, pierde esencia, pero gana emoción

Stranger Things 3 es la continuación de una serie que enganchó a muchísimos fans con su primera temporada, pero que después de 3 años ha cambiado radicalmente al igual que sus jóvenes protagonistas. La primera temporada fue un gran homenaje al cine, con una historia que era una gran referencia a King y al E.T de Spielberg, y está última toma un camino propio sin olvidar las referencias cinematográficas ni a la época.

La serie consigue olvidarse de referencias o homenajes y consigue mucha más personalidad que sus anteriores entregas, pero no resulta tan entrañable como lo era la primera parte. La fórmula narrativa se empieza a sentir repetitiva, con una primera mitad de temporada dedicada a la ubicación de personajes y a investigar el misterio que nos cierne (que cada vez se hace más aburrida) y una segunda mitad llena de acción (que cada vez está mejor lograda).

Los hermanos Duffer han conseguido mantener al público enganchado con esta nueva temporada, y algo aún más importante, consigue emocionar al público de forma espectacular. Lo hace en el último capítulo con uno de los momentos más emotivos que vive la serie.

Otra de las evoluciones más destacadas en la narrativa de la serie es la multi trama, factor que a mi sinceramente me hace perder interés en la serie. Esto nos ha regalado tramas increíbles, como la de Dustin, Robin, Steve y Erika esta temporada, pero también nos obliga a ver series cuya importancia o interés en ellas es nula, como para mí ha sido el caso de Nancy y Jonathan.

Tenemos personajes a los que les sienta bien explorar otros ámbitos y separarse del grupo, como Dustin que está desbordante esta temporada, pero otros como Jonathan pierden mucha fuerza durante la temporada, y lo cierto es que es frustrante ver como un personaje que gustaba tanto la temporada anterior es desaprovechado así.

Quizá otro de los fallos destacables que destacaría sería la imagen típica de los rusos malos, americanos buenos. Siguen absolutamente todos los tópicos sin aportarle nada especial al villano.

La serie ha evolucionado, eso es evidente, en mi opinión para bien respecto a su segunda temporada, pero para mal en cuanto a su primera. Ya no es el fenómeno innovador que fue, se limita a mostrarnos la evolución de unos personajes de los que nos hemos encariñado, pero quizá no nos logre aportar más de lo que ya tenemos.

Una cuarta temporada es evidente, probablemente sea más de lo mismo, pero debemos conformarnos con que tendremos un final feliz para estos personajes (o eso esperamos).

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