Rocketman, un insuperable Taron Egerton es Elton John en un biopic emocionante

Es inevitable hablar de este biopic de Elton John sin hacerlo del de Queen, “Bohemian Rhapsody” (por ejemplo, porque comparten director), que fue un éxito incontestable y que le valió un Oscar a su protagonista, Rami Malek. Las comparaciones son odiosas, pero más adelante, en esta crítica, se responderá a la pregunta de cuál es mejor.

Pues bien, hace un tiempo se anunció este biopic sobre Elton John, y se presentó al estupendo Taron Egerton como el fichaje estrella, el cual, curiosamente, había coincidido con Elton en “Kingsman 2” y ya había interpretado un tema suyo en la película de animación “Sing”. Parece que todo ello le ha conducido a este momento, y uno no puede estar más contento.

La película ha tenido mucha mejor crítica que “Bohemian Rhapsody”, siendo esta muy positiva, aunque ha tenido peores resultados en taquilla, por el sencillo motivo de que “Queen” tiene más fans que Elton John. Ni más ni menos. No obstante, y como siempre, es mejor ir paso por paso.

La dirección corre a cargo de Dexter Fletcher (uno de los protagonistas de Lock & Stock), que ya dirigió el mencionado biopic de Queen, una vez se despidió a Bryan Singer, por unos motivos de sobra conocidos. Y se nota que aquella fue dirigida a dos manos, porque “Rocketman” está mucho mejor dirigida, tiene planos fascinantes, un uso de las canciones más que inteligente y efectivo, y se nota el riesgo y las ganas por ofrecer algo diferente, cosa que le faltaba al biopic de Mercury.

Una dirección fabulosa, que no creo que reciba nominación alguna, pero que, sinceramente, he visto cosas peores nominadas, pero así es Hollywood. Cuando el frenesí y el acelerador se apoderan de la película, esta se convierte en un viaje fascinante, y eso es gracias a Fletcher. Ni más ni menos.

En cuanto al guion, es un acierto convertir el biopic en un musical, usando las mejores canciones del popular cantante, logrando momentos épicos y emotivos, a partes iguales. No obstante, a la película le cuesta arrancar, pero una vez entra en materia, ya te tiene atrapado, y solo queda aplaudir.

Pero si por algo destaca la película, es por su enorme protagonista, el bueno de Taron Egerton. Recalcar que he visto la película en versión original, y creo que es uno de esos casos que su visionado en dicho idioma original es imprescindible. Dicho esto, su interpretación es sobresaliente, sin fisuras, y si Rami Malek (que matizo que no tengo nada en contra de que se llevase el Oscar) consiguió la preciada estatuilla por su papel de Mercury, Egerton merece tres, porque él sí canta las canciones, y además de forma estupenda.

Pero es que cada gesto, cada mirada, cada movimiento, lo dice todo, y es, sin lugar a dudas, el papel de su vida y su mejor interpretación. Él es la película, en un acierto de casting único. En serio, como no gane el Oscar (que sé que no, porque esto va por taquilla, no por calidad), me voy a cabrear…

El resto del reparto cumple a la perfección, destacando a un comedido Jamie Bell, un enigmático Richard Madden (Robb Stark en “Juego de Tronos”) o una cínica Bryce Dallas Howard (que por cierto, es una de las actrices más infravaloradas del momento).

La banda sonora, cantada por Egerton y otros miembros del reparto, es una pieza única, y rebosa emoción y grandiosidad, mereciendo todos los premios habidos y por haber. Impagable.

Por cierto, el mejorable montaje de “Bohemian Rhapsody” ganó el Oscar… veremos qué sucede con esta, pero huele a nueva injusticia.

Y sí, creo que el biopic de Elton John es muy superior al de Queen, que fue tan entretenido y ameno, como fallido, ya que no estuvo a la altura del grupo, mientras que el biopic que nos ocupa sí está a la altura del cantante, porque arriesga más (aunque las escenas de sexo no son tan explícitas como se está vendiendo) y ofrece un espectáculo más original y fresco. Así de simple.

En conclusión, estamos ante un biopic más que logrado, que si bien es cierto que le cuesta arrancar, cuando tiene las cosas claras emociona, da un buen mensaje, y sabe transmitir el dolor del cantante y el precio de su fama. Y todo ello gracias a Taron Egerton, en una interpretación que no será premiada, pero que espero que jamás sea olvidada, porque es sobresaliente, con todas sus letras. Sin él esto no hubiese sido lo mismo. Recomendable si eres fan del cantante… y si no lo eres también. Una grata sorpresa que merecía mejor suerte.

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