La última guardia – Documental de Juego de Tronos, tan decepcionante como la última temporada

Una semana después del final de la serie, HBO nos trae un publicitado (creo que me he tragado el anuncio como diez veces, esta última semana) del documental sobre la octava y última temporada. Después de una temporada decepcionante y con un final no del gusto para todos (para mí sí, como os indiqué en mi review del mismo, aquí), había algo de expectación por ver este documental, quizás para ver donde se había torcido todo.

Creo que hay rodajes y documentales sobre cómo se hizo una serie o película que son más que interesantes, y hasta entretenidos. Lamentablemente, este no es el caso, ya que se centran en aspectos que no interesan, y se ve comentar a muy pocos actores de la serie, como si no hubiesen querido participar, lo cual es bastante extraño.

No está de más, conocer la vida y recorrido de personas del equipo, pero creo que le dan demasiada atención a algunos, haciendo que todo sea un poco aburrido, desde luego. No es el caso del extra Andrew McClay, que se muestra como uno de lo grandes tapados de la serie, así como todo un fan infiltrado en los rodajes de la misma, que siempre está de buen rollo, y que vive la serie como el que más. Un acierto haber contado su historia y darle el final del documental para transmitir lo que es la despedida de una serie tan grande y complicada de hacer.

Vemos algunos momentos interesantes, como el rodaje del tercer episodio, con el ataque de los caminantes blancos, pero se centran más en la construcción de los decorados y en los problemas climáticos que tuvieron, que no en el rodaje de la batalla (que conviene recordar que fue muy criticada debido a su oscuridad, cosa que ni mencionan).

También conocemos al actor detrás de “El rey de la noche”, y que es un especialista, tanto en la serie como en su vida, y protagoniza algunos momentos simpáticos, como en su visita a Sevilla, donde, por sorpresa, los fans le reconocen. También me parece genial que se le haya dado bastantes minutos, al ser un personaje clave en la serie y saber tan poco de él, aunque se explica porque el villano no hablaba (que no es actor y que tiene acento ruso).

Y es una pena ver a tantos actores de la serie de fondo, y que no se les haga ni una sola entrevista, siendo solo unos pocos (como Kit Harington, que ahora iremos con él) o Emilia Clarke, los que tienen un momento destacado. Una ocasión desaprovechada, por centrarse en personajes que, si bien aportaron algo, tampoco merecían más de diez minutos en detrimento de otros. Y eso es algo en lo que falla, estrepitosamente, la directora del documental.

Y tenemos un hecho que está siendo más que comentado, y son las lágrimas de Kit Harington (Jon Snow/Nieve) en dos momentos. Uno cuando lee el guion, y se descubre un momento clave del final, ya que era uno de los pocos actores que no había leído el guion. Otro, cuando rueda su última escena, con un emotivo discurso, donde aclara que esto para él no era solo un trabajo. Obviamente, los fans han quedado encantados con su actitud, y estoy de acuerdo, ya que se nota que tenía un sentimiento y lo ha vivido como el que más. Grande.

Y bueno, en eso se resume el documental de dos (excesivas) horas: rodajes de algunas escenas importantes, comentarios de gente del equipo (que salen y hablan demasiado), alguna preparación de decorados y la historia del extra (de lo más interesante). Eso es todo. Y es que este documental vuelve a poner de relieve lo decepcionante que ha sido esta última temporada (que no el final).

A destacar como una de las colaboradoras admite que finalizan la serie porque ya no pueden más, y esa era una de mis teorías (y que aprovecho para compartir con vosotros) sobre lo atropellada que ha sido la octava temporada, al condensarlo todo en seis episodios, lo cual ha quedado claro que era insuficiente.

Y es que estamos ante la serie más cara de la historia, y se nota que había muchos esfuerzos puestos en ella, y por mucho dinero generado (solo con el merchandising están cubiertos, creo yo), la gente ya estaba cansada, y, lamentablemente, creo que se ha notado en el resultado final. Una despedida agridulce con un documental muy mejorable y fallido, que ha sido demasiado promocionado para lo que ha acabado siendo.

En conclusión, si eres fan de la serie (como un servidor), quizás saques algo positivo del mismo (como es mi caso, y ya he comentado), pero creo que le sobra una hora (perfectamente) y que se enredan en cosas que no vienen al caso. Es como sí, la directora, en vez de pensar en el fan y el público de la serie, le haya querido hacer un homenaje a los técnicos y responsables de la misma, y eso no me parece mal, pero hay tiempo para eso en otros documentales, y este (que debía ser clave) se ha quedado en tierra de nadie, debido a eso. Sin más.

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