Aladdin, al final lo mejor fue Will Smith

Parece que en toda crítica que se precie sobre una adaptación live action de un clásico animado de Disney hay que hablar sobre este fenómeno y como cada vez más se está creando una tendencia a nuevas versiones o spin-offs de películas ya existentes, intentaré ser breve y conciso para no entorpecer mi opinión sobre la cinta, en lo personal, prefiero una película original antes que una adaptación, pero si se va ha hacer solo pido que aporte algo que no aporto la original.

Y es precisamente en el punto comentado anteriormente donde falla Aladdin. No es para nada una mala adaptación, y tampoco se siente desaprovechada o desperdiciada, pero no aporta nada a la película original, a la que ni siquiera han dado tiempo a envejecer.

Quizá el “nada” sea una exageración, sí que aporta factores que hacen que la película se vea más fresca y moderna, como una Jasmín más empoderada y fuerte, pero me atrevería a afirmar que esa es la única aportación que tiene esta nueva versión.

El genio fue de los elementos más icónicos de Disney desde la salida de la versión animada, Robbie Williams fue un genio inigualable y usar un actor tan conocido y popular como Will Smith a priori parecía una mala idea. Sí, en la comparativa pierde, el genio de Williams tenia mucho mejor guion y sus referencias a la cultura pop eran mucho más divertidas, pero Will Smith consigue aportar un buen genio que atrapa la esencia del original sin mejorarlo, un diez por él que ha conseguido sorprender a todos los fans.

Jafar también es uno de los villanos más icónicos de Disney, y pese a que el de esta nueva adaptación es correcto, no se asemeja en nada al original, que aparte de un aspecto más maléfico, también rebosaba mucha mas personalidad.

El resto de protagónicos son correctos, pero no sobre salientes. Aladdin interpreta a un chico pobre aseado en una película donde todos los pobres están sucios y con la cara manchada, pero lo aceptamos porque es Disney, y a Disney se le perdona (casí) todo.

El gran acierto de la película son los números musicales, que sí consiguen ilusionar como los de la versión original al ser interpretados en la vida real. Las coreografías y el resultado están muy bien trabajados, y Will Smith como genio se luce en estos, aunque también ayudado por el CGI de su forma no humana.

La película se queda igual que la adaptación de La Bella y la Bestia, en un intento correcto por superar la original sin éxito, pero consiguiendo revivir el niño de nuestro interior recordando la cinta original.

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