Contraponiendo sentimientos hasta el final | Crítica al FINAL de Juego de Tronos

Después de tantos años de espera el final del juego esta aquí, y como ya dijo Kit Harington en una entrevista “disappointed” es la palabra que mejor lo define. El capítulo anterior fue un vuelco de emociones que dejo a muchos fanáticos fuera de tono, y este último ha conseguido colocar esas piezas descolocadas en un lugar coherente y predefinido.

La serie ha buscado lo que sinceramente menos me esperaba, un final feliz. Era evidente que no podía concluir con Jon y Daenerys juntos en el trono, hubiese sido bonito a ojos de algunos fans, pero decepcionante a nivel narrativo. Yo, que fui Lannister desde hace tiempo, y que ame a Cersei por encima de cualquier otro personaje, no he podido evitar apenarme de lo que le ha sucedido a la Targaryen, puede que su locura no sea (ni de lejos) lo mejor desarrollado de la serie, pero ni siquiera eso consigue romper del todo esa empatía que sentíamos.

Todo el dolor de Tyrion es transmitido por una interpretación sublime, lo mejor de la temporada sin dudas. Su redención durante la serie ha sido larga y creo que es el mejor final que se lo podría dar, y puede que mi favorito junto al de Sansa.

Los diálogos del capítulo han sido dignos de aplaudir, la conversación entre Jon y Tyrion es de esas cosas que nos recuerdan porque amamos esta serie y porque ha conseguido captarnos. La primera mitad del capítulo es gloriosa y muy gratificante, pero después de que muera Daenerys se desinfla por completo.

Buscan cerrar una historia que no teníamos la necesidad de cerrar por completo, y que hubiéramos aceptado un final abierto para otra temporada que nunca ocurriera, pero tras verlo, solo nos queda asumir que “Disney se ha apoderado de GoT”. Bran rey de los seis reinos, Sansa del norte, y Jon de más allá del muro, parece que el destino de los Stark era gobernar…

¡Y el tullido fue rey! Imprevisible sin lugar a dudas, pero decepcionante. Todo el reino se suma en paz gracias a un hombre que conocía su destino. Un personaje por el que la empatía se ha reducido un 100% y que hasta donde sabemos gobernará durante muchos años…

Por no comentar el horrible destino de Arya, todos apostábamos porque fuera ella quien acabará con Daenerys (o que por lo menos después de lo visto en el capítulo anterior, hiciera algo increíble), y al igual que la temporada, queda en nada.

Los creadores han tenido miedo de dar el drama que nos llevaban prometiendo durante años con las temporadas anteriores. Quizá el error fue acabar con los Caminantes Blancos tan pronto o quizá fue menospreciar tanto a Cersei, lo que esta claro es que esta temporada está falta de algo que tenían las temporadas anteriores.

Eso sí, se podrá hablar durante años de los errores narrativos que ha tenido la temporada, pero en cuanto a fotografía y dirección se refiere ha sido de lo mejor de la serie. Parece como si el cariño que le ha faltado al guion haya sido aplicado a la fotografía y puesta en escena.

Llevamos muchos años esperando por algo que no lo merecía, y eso duele. Se me han contrapuesto demasiadas sensaciones que no consigo ordenar con claridad, casi como esta crítica.

Ya puedes ver aquí toda la información del primer spin-off de Juego de Tronos.

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