La entropía generada por la octava temporada de Juego de Tronos

Juego de Tronos ha sido probablemente la serie con más adeptos y fanáticos generados en los últimos años, si bien ha tenido grandes competidoras ninguna ha logrado sobreponerse a la fantasía creada por George RR Martín hace más de 20 años.

La serie ha sabido establecer unas buenas bases en cuanto a personajes, y desarrollarlos de una forma única y esplendida, pese a ciertos “errores” en el guion la mayoría de sus acciones son justificadas con un argumento lógico y unas bases sólidas, pero en el quinto capítulo de su octava y última temporada tuvimos uno de los momentos más rompedores y impactantes para el espectador, la sumisión de Daenerys Targaryen ante la locura procedente de su familia.

El personaje fue construido en las primeras temporadas como la rompedora de cadenas, la que quería acabar con la tiranía en el mundo y la justiciera del pueblo, pero poco a poco su moralidad y acciones se han visto cuestionados durante toda la serie.

Para muchos su arrebato final fue una locura y un despropósito a nivel de guion, pero como dice aquel dicho popular “ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos”. Si vemos la evolución del personaje durante toda la serie enseguida veremos que su decisión no fue tan desproporcionada como nos pareció a simple vista.

Daenerys ya en Meereen tuvo muestras de que ella también podía ser una tirana, oprimir al opresor no parece tan dañino como oprimir a un pueblo, pero ante el poder solo se puede ansiar más poder, aunque tampoco creo que esas sean las motivaciones de la Reina Dragón.

Si bien el poder ha sido algo que ha marcado mucho su trayectoria en la serie no ha sido nunca su objetivo final, si no su consecuencia. Con eso quiero decir que Daenerys se convirtió en una mujer empoderada a causa de perseguir su objetivo, y que quizá si su Khal no hubiera muerto ahora no estaría ni la mitad de empoderada de lo que está.

En ningún momento desde su llegada a poniente ha querido ser piadosa, sus únicos actos de piedad han sido ha petición de Tyrion Lannister y con el condicionante de que todo enemigo se arrodillara ante ella, por lo tanto, el giro hacia su locura no llega a ser sorpresivo.

Aunque llegados a este punto, muchos dirán que, de ahí, a arrasar toda una ciudad con sus habitantes es algo extremista y exagerado, pero puede que en un ser humano el dolor lo justifique todo. Durante esta temporada hemos visto como se sumergía en una espiral de soledad que nada pudo suplir, quizá la muerte de Jorah, Missandei o el rechazó de Jon puedan ser el justificante final de esta locura.

Quítale todo a alguien con poder, intenta hacer daño a quien lo ha perdido todo menos el poder, y quizá ese sea tu final.

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