Escape Room, un «macro-Saw» de entretenimiento

Una propuesta potente, pero que no sabe innovar. Un grupo de seis desconocidos se conocen en una habitación de la que deben escapar usando su ingenio, lejos de un simple juego la habitación acaba convirtiéndose en una trampa mortal. El primer pensamiento que tuve al ver esta cinta fue el de compararla con Saw, la película de James Wan. Y sí, Saw fue un precedente en las películas del estilo, y su sombra y legado son extensos, pero Escape Room consigue alejarse lo suficiente de ella para no ser considerada una copia barata.

Su argumento es simple y efectivo, pero en su narrativa vemos el primer problema. La película inicia con uno de los supervivientes enfrentándose individualmente a una de las pruebas, para que más tarde nos salga la temida frase… “tres días antes”, sí así es, la película empieza por el final quitándole toda la emoción posible al quien sobrevivirá, sí que es cierto que luego nos espera un giro final, pero el daño ya está hecho.

Y aunque no nos lo hubieran revelado, toda la película se deja ver con previsibilidad. En todo momento nos podemos imaginar quien muere y quien vive, y pese a tener unas muertes algunas interesantes y otras absurdas, ninguna de ellas abarca ningún tipo de emoción.

Aunque pese a lo previsibles que son las muertes, no es ahí donde esta la fuerza de la película, sino en sus distintas salas y trampas. No seré yo quien cuestione si son inteligentes o no, porque lo cierto es que en una situación donde la inteligencia y la fuerza son tan necesarios, probablemente sería de los primeros en morir. Todas las salas saben generar una tensión efectiva, y transmitirte la ansiedad que sufren los personajes. Su ritmo ayuda en esto, en ningún momento sentimos que estamos viendo una película lenta, porque para nada lo es, y su forma de correr constante hace que te mantengas en tensión en cada sala y a la vez te enganches al entretenimiento que ofrece.

La fuerza con la que empieza se va perdiendo a medida que llegamos al final, si bien todas las salas tienen un buen momento de tensión individual, el final se siente demasiado típico y sin personalidad propia, en vez de estirar la cuerda y mantener el misterio hasta los créditos, deciden colocar a un personaje que explique “el por qué” a los protagonistas y haya un pequeño clima que no satisface a nadie.

La categoría “Slasher” quizá se le quede grande, pese a sí tener indicios de una mente maestra o un psicópata en ella, en ningún momento se nos destaca su presencia, ni sentimos interés por la misma. Al final de la cinta tenemos una referencia a esta, pero no va más allá de una sombra de voz distorsionada bastante tópica.

Una gran organización detrás de todo

La mayoría de películas del género nos hablan de un antagonista, o un psicópata que tiene unas motivaciones propias, pero detrás de esta cinta vemos una gran compañía detrás de todas las atrocidades que sufren los seis protagonistas. Viene a ser algo así como un “Macro-Saw”, cosa que le hace perder un tono más oscuro y psicótico, pero (como vemos al final de la cinta) le da un mundo de posibilidades mucho mayor.

En general la cinta es ambiciosa y más que una cinta cuidada e independiente, como si fue Saw, busca crear una gran franquicia desde el inicio, probablemente en esta primera parte haya funcionado bien y el espectador quede satisfecho, pero si finalmente vemos una saga de esto, no dudo que cada película se desinflará más hasta llegar a aburrir al espectador.

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