“Sympathy for Delicious”, perdón, por Ruffalo

Un DJ paralítico, vive en su coche porque lo ha perdido todo. Ayudado por la beneficencia de la iglesia. Va a charlas de curanderos para ver si ellos pueden devolverle su capacidad de andar. Así de dura es la vida de nuestro protagonista… pero no te quedes solo con esto…

Dean, Christopher Thornton, es un Dj conocido como Dj Delicious que tuvo su momento de fama antes de perderlo todo. Vive en su coche y come gracias a Joe, Mark Ruffalo, que es un sacerdote que está obsesionado con hacer un refugio de lujo para todos los indigentes de la zona. Dean está esperando una cama que le consiga Joe, y mientras tanto, se dedica a ir a locales a hacer pruebas pero no consigue encajar por su condición de paralítico.

En uno de esos locales hace una prueba que no sale bien, pero, precedido por su fama Ariel, Juliette Lewis, le ofrece una oportunidad en su grupo. Allí conocerá al excentrico The Stain, Orlando Bloom, lider del grrupo y a la representante del mismo, Nina, interpretada por Laura Linney. con la cual tiene un duro enfrentamiento. Evidentemente después de ese error, es expulsado de su prueba.

Ese mismo día, Dean le toma la temperatura a un amigo de la calle, el cual está bastante grave, pero solo con tocarle la frente consigue bajarle la fiebre y hacer que se recupere. No le da excesiva importancia porque realmente no entiende lo que ha pasado pero Joe se entera de esto y le trae a otra mujer para que lo intente con ella. Solo apoyando las manos, Dean consigue curarle al ceguera. Lo siguiente que hace Dean es intentar curarse a sí mismo, pero comprueba con él no es posible… y aquí empieza su lucha moral, entre ayudar a Joe a curar a todos aquellos que no tienen nada, o hacerse famoso guiado por Nina, convirtiendo su don en una especie de concierto de curación y todo regado por la rabia y la impotencia de poder curar a los demás pero no a sí mismo.

Embargado por múltiples sentimientos, Dean toma la decisión que le “aporte más pasta”, y comienza la gira del Rock-sanación, hasta que ocurre un problema y acaba siendo encarcelado.

La película te va llevando por todas las decisiones de Dean y, de modo muy realista, vas conociéndolo más y más, su verdadera alma, su corazón, sus sentimientos, hasta convertirse en un personaje entrañable del que da pena despedirse.

Gran dueto Joe y Dean, el bien y el mal, lo blanco y lo negro, hasta darte cuenta de que esa distinción no es tan clara, sino que todo es de un gris neutro. Que no todas las decisiones son siempre correctas o erróneas, a veces, simplemente, son decisiones.

Mención especial a la dirección de Ruffalo, porque consigue extraer mucho de una historia que parecía predecible e, incluso, sin mucho jugo. Imposible no sonreír con la escena final.

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