Mosaic… un agradable descubrimiento

Buscando que ver en las típicas plataformas me encontré con «Mosaic». Leyendo las sipnosis no decía mucho… escritora cuya vida idílica se llena de mentiras, engaños, corrupción y muerte… Dirigida por Steven Soderbergh (Las diferentes y geniales Ocean´s, Gossip Girl, Erin Brockovich, Traffic) e intrepretada por Sharon Stone… Llegado a este punto, con ese director y con esa actriz principal, no entendí porque nunca había oído hablar de estos 6 capítulos, con lo cual, ya no existía ninguna escusa para no verla.

El primer capítulo nos presenta a Olivia, Sharon Stone, una ilustradora de libros infantiles que dio el salto a la fama gracias a un libro escrito e ilustrado por ella, lo que conllevo una serie de obras benéficas, Mosaic, relacionadas con el arte y enfocadas en el mundo infantil. Ella vive en una finca inmensa, que está ubicada encima de unas minas de berilio codiciadas por sus socios de Mosaic… Nos presentan a Olivia como alguien desagradable, insoportable, caprichoso y que se siente muy sola y, sobre todo, sentimentalmente hablando, lo que le hace tomar decisiones precipitadas con respecto a los hombres. Esto no es secreto para nadie, y menos para los buitres de sus socios que lo utilizarán como una manera de conseguir que venda la finca y… hasta aquí os puedo contar sin desvelaros nada clave.

Un desfile de personajes donde todos son importantes. Muy atentos porque cada palabra, cada acto y cada gesto cuenta… La cosa se lía, se lía y se vuelve a liar. Nunca llegas a saber realmente quien es el malo, quien es el bueno, porque realmente ninguno de los personajes, ni el más secundario, muestra una bondad pura y cristalina. Todos hacen cosas que parecen buenas, pero nunca se ven claramente sus intenciones. Un pequeño recuerdo a «Los diez negritos» de Agatha Christie pero en una urbanización de ricos en medio de la montaña y rodeados de lujos y nieve.

Como consejo ver todos los capítulos seguidos en una tarde de manta, palomitas y maratón… aguanta si en algún momento se vuelve tediosa… porque merece la pena.

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